Historia de Valencia
La Ceramo es uno de los edificios más carismáticos de la ciudad de Valencia, su estilo neomudéjar con más de 150 años de historia sigue siendo un lugar que dispara la imaginación, solo con pasar por delante de su exótica portada nos invade el misterio que transmite y nos recuerda los secretos que los antiguos ceramistas guardaban en su interior, aún hoy, y aunque parezca imposible, el antiguo edificio trasmite una gran energía que quizá provenga del calor de los antiguos hornos.

La palabra socarrat significa quemado y hace referencia a un tipo de losa cerámica antigua con una sola cocción, mientras que otros tipos de cerámica necesitan dos cocciones, es decir, una primera cocción para el soporte, que usualmente es barro, y una segunda para el esmalte que decorará  la superficie de la pieza cerámica dando el acabado final.

Vista del ayuntamiento
La ciudad de Valencia tiene una historia de más de veintiún siglos, que se remonta a su fundación romana, el 138 antes de cristo.


La ciudad de Valencia, fundada por los romanos el año 138 a.C. nos muestra su evolución gracias a los hallazgos arqueológicos y monumentos emblemáticos que han sobrevivido al paso del tiempo. Para entender su historia, y para conocer los lugares que nos hablan de la sociedad, arte y cultura que han perdurado, os ofrecemos un recorrido por aquellos sitios arqueológicos e históricos que no podéis dejar de visitar.

Mercado Central
Desde la antigüedad Valencia siempre ha sido una ciudad abierta a otras culturas; cartagineses, romanos, visigodos y árabes dejaron su impronta en este lugar. Sin duda fueron los árabes los que más marcaron esta comunidad, pero la habilidad comercial con que hoy se manejan los levantinos es, seguramente, de herencia fenicia.

Valentia edetanorum Vulgo del cid Delineata a D. Thoma Uincentio Tosca
Querido amigo y bibliopolita,

Para evitar los inconvenientes del siempre inclemente invierno de la Meseta, he vuelto a casa. Aquí, en Valencia, besando casi los labios del Mediterráneo, seguro que podré vencer mejor las cuitas y desasosiegos que el sedentarismo procura. Aunque, nada más bajar del carruaje, hube de luchar contra un ejército de moscas y mosquitos que, atraídos por la incuria propia de los cultivos del arroz, decidieron rendirme los honores de la llegada. A estos humedales los conocemos por estas tierras como marjals, y, siendo caldo de cultivo de cíclicas pandemias, mentes ilustradas del lugar abogan por su erradicación.





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